KARATE
Vs. EL PELEADOR CALLEJERO (2ª Edición)

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N |
uestra
sociedad parece no estar ajena a la ofensiva de individuos o grupos denominados
"agresores callejeros" a los que yo llamo " peleadores
callejeros". Algunos se transforman con el tiempo en auténticos
delincuentes, trastocando todas las normas de convivencia social.
El
agresor callejero puede ser un neurótico compulsivo y otras un verdadero psicópata.
Estos individuos a menudo aparecen como líderes de patotas, o de barras que
asolan los barrios, canchas de fútbol, espectáculos de rock o cualquier otro
lugar que se le permita la incursión.
La
idea es reivindicar la ayuda que implica practicar una disciplina marcial con un
sentido de defensa rigurosa ya no tanto como deporte si bien esta rutina de
entrenamiento la considero necesaria y desde luego también, muy útil. La
intención es poner en alerta las deficiencias que poseen los practicantes de
disciplinas orientales, que ayer eran llamadas artes marciales y que hoy algunas
de ellas son rigurosamente tratadas como deportes,
por consiguiente le han hecho perder a las artes marciales la esencia de
la defensa, tan importante para su aplicación en estos días.
Desde
luego no pretendo desarrollar un tratado de psicología de estos individuos
agresores y mucho menos de las víctimas, solo me propongo definir un sistema de
alerta, con entrenamiento práctico, para no caer en la rutina, que los
agresores hagan lo que quieran con
la víctima.

EL
PERFIL DEL PELEADOR CALLEJERO
En
la agresión se busca reconocimiento del grupo para acentuar el vínculo de
pertenencia, ser reconocido por el líder y participar de los beneficios del
poder que tiene el jefe del grupo. Cuando el agresor es el líder del grupo
suele hacerlo para demostrar su liderazgo no sin antes estar seguro de que estos
saldrán en su defensa ante cualquier eventualidad. Si estos no lo hicieren
perderán la confianza del líder, lo que sería parecido a ser desleal, ser
miedoso y poco confiable para el grupo. Acá funciona , " todos para uno y
uno para todos".
Muchos
agresores callejeros han estado presos,
esto exacerba su conducta psicopatológica y su carencia total de conciencia hacía
el delito contra las personas. Este porcentaje que se halla en libertad y que
conviven con nosotros está siempre dispuesto a poner en práctica el
aprendizaje intramuros -llámese cárcel-. Su capacidad de lucha en la cárcel,
ha aumentado a límites inimaginables. La persona que antes de ir preso era un
agresor con limitada capacidad de lucha, cuando sale de ella puede ser el mejor
de la pandilla. "El más débil de la cárcel, puede ser él más fuerte de
la calle". Este antecedente que puede tener un miembro de la pandilla es
reconocido y forma parte de un buen currículum vitae. Estos antecedentes que
son bien aceptados por la pandilla, se deben homologar permanentemente, es aquí
donde vemos que estos líderes no dejan pasar un día sin aumentar el número de
víctimas. Entre su forma de agresión e intimidación se encuentra la toma de
rehén sea de cualquier sexo o edad.
No
es frecuente que se droguen solo para pelear con alguien en la calle, la mayoría
de las veces lo hacen para cometer otros ilícitos. De todas maneras la droga
hace que la gravedad de cualquier delito sea mayor y que uno al defenderse no
tenga las reglas claras de cómo hacerlo.
Una
buena defensa es adelantarse y
llevarlo a la inmovilización en el suelo.
Pocas
veces la víctima conoce al agresor y mucho menos prevé el factor sorpresa del
ataque. Si la víctima conoce de antemano a su agresor, nos faltaría
preguntarnos si está en condiciones de defenderse o defender a otro.
Si
la víctima es una persona hábil para defenderse aún así está en
inferioridad de condiciones. Seguramente la víctima tendrá lo que yo llamo la
DUDA MORAL, la duda ética, el miedo a las consecuencias -ir preso por haberse
defendido-, el miedo a la incomprensión de la justicia, el miedo a la
arbitrariedad, el miedo a una mayor violencia de parte del agresor ante la
defensa, en fin, lo que logramos con todas estas dudas es facilitarle las cosas
al agresor.
El
agresor aplica la lucha sucia y no tiene ninguno de los prejuicios, que a usted
le pueden llegar a pasar por su cabeza.
El
experto en artes marciales bien entrenado no debería ser sorprendido por ningún
agresor callejero, sin embargo suele ocurrir lo contrario. Esto se debe al
exceso de confianza, que significa estar entrenado, o super entrenado en
disciplinas transformadas en
deportes con reglas. LA UNICA REGLA DE LOS AGRESORES CALLEJEROS ES NO
CUMPLIR NINGUNA
Todo
individuo carente de recursos defensivos será más vulnerable a los ataques de
peleadores callejeros y lo peor estará más predispuesto a la gravedad de la
agresión.
Defenderse
cuando no quedan más recursos, y
no se pone en riesgo la vida de otras personas es una decisión individual de la
que no existe recetas.
Si
las personas amenazadas actúan con instinto cooperador y decididas a defenderse
mutuamente, suele dar muy buenos resultados. Los agresores son buenos actores,
pero no son tontos. El agresor sabe de la actitud del gato...
El
gato huye al ataque, salvo cuando se lo encierra. A las personas les suele
suceder lo mismo. El agresor sabe
cuáles son los límites y se suele manejar dentro de estos. Usted debe
conocer sus propios límites y tener un plan alternativo de defensa. Jamás una
situación riesgosa la deje librada al azar.
Se
recomienda siempre para la autodefensa evitar en lo posible enfrentarse a estos
individuos en grupo, la víctima, tiene poca chance, el grupo puede aceptar que
pierda uno de sus miembros, jamás aceptarán que el grupo sea derrotado, este
espíritu de grupo los hace fuerte.
Si
decide enfrentarse evalúe antes sus posibilidades y las que puedan tener
aquellos que estén con usted. Si usted es mujer, el valor y la decisión, suele
compensar la fuerza.
El
profesor de artes marciales debe comentar la
psicología de estos agresores paralelamente a las técnicas de
disciplinas marciales.
Todo
practicante de artes marciales, para sentirse seguro debe ineludiblemente
entrenar las técnicas de defensa callejera, estas técnicas
difieren mucho de las que se aplican en una competencia.
Sentirse
seguro y ser un experto en técnicas de defensa callejera, no quiere decir que
usted deba buscarse problemas y no
evitar cualquier enfrentamiento.
Todos
debemos tratar de dominar el miedo. "Hay que tenerle miedo al miedo"
-decía mi padre-, pero ser valiente no significa no saber medir las
consecuencias. Siempre debemos ser prudente y todo lo aprendido debe utilizarse
sorpresivamente. De este modo aumentará su ventaja.
Las
artes marciales donde en la
Argentina tiene excelentes cultores, vienen perdiendo un poco de la esencia de
su origen. Insisto en enseñar el arte de la defensa. Si usted hace karate,
judo, tae kwondo o cualquier otra disciplina, no deje de incorporar tas técnicas
que crea útil y necesaria. Debe hacerse un experto en defensa, lo exige la
calle.
La
calle no reconoce título de campeón ni los grados que nos pudieron haber dado.
El agresor no nos pregunta quienes somos cuando nos ataca, no le importa las
consecuencias. Al agresor usted no le importa como persona. Si se enfrenta hágalo
con confianza y sin dudas.
La
perfecta conjunción de disciplinas es la del karate,
judo y aikido, estas tres, que hace mucho tiempo se llamó jujitsu resumía
lo necesario para salir airoso de cualquier enfrentamiento. Por suerte esta
disciplina mantiene su vigencia y sigue mostrando lo útil que es para la
defensa. Muchos profesores perfeccionan a sus alumnos en competir y esto no está
mal pero es insuficiente para la formación integran de un experto marcial.
Tenemos
que recordar enseñar el arte marcial para lo que fue creado.
El
autocontrol y el dominio de técnicas correctas, mejora la chance defensiva.
La
defensa debe intentar coincidir con la
oportunidad.
LA
SITUACIÓN LIMITE DE LA DEFENSA
En
situaciones de catástrofe algunos mueren paralizados, otros tienen tiempo para
salvar vidas y salvarse ellos. Esto demuestra que mientras unos perdían la noción
del tiempo, otros medían cada segundo. La adrenalina no nos debe impulsar a la
locura, tenemos que aprovechar la fuerza, que nos da para encausarla
correctamente.
Podemos
tomar el ejemplo de animales feroces. Los grandes felinos - león, tigre y
otros- aún teniendo ventajas en tamaño y fuerza, se controlan y esperan el
momento.
En
la situación límite de la defensa es necesario controlarse para mejorar la
oportunidad. Su vida puede estar en juego, evite manejarse sin control.
Entre
los agresores callejeros, se encuentra un buen número de mujeres sumamente
peligrosas. Si el componente hormonal de la mujer, está inclinado al sexo
masculino, la conducta es más agresiva. Estas suelen liderar a mujeres y a los
propios hombres. Este panorama hay que tenerlo en cuenta, a favor o en contra.
LA
DEFENSA PERSONAL COMO PROGRAMA DE ENTRENAMIENTO.
En
Europa el crecimiento de la violencia social sigue aumentando y la popularidad
de las artes marciales crece paralelo a la atención que se presta a la
especialidad de la defensa personal. Si bien todavía no se encuentran
verdaderos especialistas como los hay en los EE.UU.
En
Sudamérica donde las artes marciales se han impuesto definitivamente, poco se
ha hecho para imponer la especialidad de la defensa personal. Este error en el
que se incurre por hacer más competitiva y deportiva la disciplina que se
practica, le resta tiempo para implementar una rutina de defensa personal tan
necesaria para los tiempos que vivimos.
Un
buen programa de entrenamiento debe contener necesariamente técnicas de defensa
contra armas de distintos tipos, - armas
blancas, de fuego, palos y otros elementos-. Además debe enseñarse sin pérdida
de tiempo aquellos puntos vitales que hacen más efectivos los golpes.
Todo
programa vitaliza su efectividad cuando se entrena intensamente,
las técnicas necesarias. No debemos confundirnos con técnicas que solo
sirven para una exhibición o para aquellos que poseen mucha fuerza. Los
programas deben contemplar técnicas que se adapten a todo tipo de persona, edad
y sexo. Las técnicas se deben adecuar al alumno y no al profesor, si es posible
a ambos. La prioridad la tiene el alumno.
En
España un profesor le enseñaba a un anciano de 70 como pegar una fuerte patada
a los testículos. El hecho era que el anciano no podía mantenerse en pie y de
intentar patear, la patada no hubiese pasado de los tobillos del agresor.
En Venezuela un profesor contrató a un experto en defensa personal que había estado en Vietnam para dictar un seminario. El primer día el experto mostró su efectividad, dio con todo el mundo por el suelo y surtió a cada uno de algún golpe efectivo, él se destacó, pero ninguno aprendió nada. Mostrar la efectividad no significa impedir aprender.
En
pleno centro de Buenos Aires, un maestro enseñaba el uso de la espada y del Bo
como defensa personal. A nadie se le ocurriría viajar con una espada de 1,20
mts. o un palo de 1,80 mts. en el colectivo o en el tren. Esta práctica es muy
linda para una exhibición, pero no sirve de mucho en la defensa.
El programa de defensa personal requiere de los conocimientos que uno tenga de otras disciplinas, pero las técnicas que enseñemos deben ser realmente efectivas en la defensa personal.
LA
DEFENSA PERSONAL ES UNA ESPECIALIDAD QUE UTILIZA OTRAS ESPECIALIDADES
Recuerde
que el agresor callejero es un especialista en lo que hace y con lo que tiene a
mano.
Si
usted es experto en alguna disciplina oriental, sepa que el peleador callejero,
no tiene reglamentos. El agresor de la calle sabe que no hay arbitro, ni juez de
línea, que le llame la atención si le pega un cabezazo o le pega con una
botella en la nuca.
Si
usted se cae al suelo el agresor no lo ayudará a levantarse, todo lo contrario,
buscará que no se levante por un tiempo.
AMBIENTES
ELEGIDOS SEGÚN LAS CARACTERÍSTICAS DEL AGRESOR
La
preferencia de un determinado ambiente, define un poco las características
personales del peleador callejero. Los hay agresores de bares, canchas de fútbol,
de barrios, de lugares de juegos clandestinos, de festivales de rock, etc.
Muchos
de estos lugares predisponen naturalmente a la riña y se hace inevitable
escapar a una pelea. La pelea aparece subordinada al alcohol o a la droga, a
veces son las dos cosas que precipitan la pelea.
Los
motivos de la pelea pueden variar de acuerdo al ambiente, sin embargo la puja
por una mujer es común, puede seguir la discusión de fútbol, o por política
o cualquier otro tema. El dinero siempre es un motivo de controversias. Todos
estos motivos son ayudados por la ingesta de alcohol o drogas y por la
predisposición natural de personajes marginales a la pelea.
Si
el agresor es una persona que practica o haya practicado boxeo, karate o lucha,
el agredido lleva una carga adicional en la defensa.
EL
AGRESOR CALLEJERO ( A.C.) Y EL PRACTICANTE DE ARTES MARCIALES (PAM)
Intentaré
hacer un cuadro comparativo entre lo que haría el A.C. y el PAM.
·
A.C.:
Siempre que se lo permiten, utiliza el factor sorpresa, a veces la emboscada
propiamente dicha.
·
PAM:
Si bien se conoce este factor sorpresa y la emboscada, rara vez se utiliza.
·
A.C.:
Muchas veces toman alcohol o drogas, a veces ambas cosas.
·
PAM:
Si tiene que pelearse jamás haría esto. Para la defensa siempre se prefiere la
lucidez.
·
A.C.:
Suelen tener un sentido especial para la lucha, la emplean aún no teniendo
recursos físicos ni técnicos.
·
PAM:
Si bien pueden también la viveza natural de la pelea, la mayoría va perdiendo
este sentido práctico de la lucha, esto es debido a que las artes marciales se
entrenan como disciplina deportiva en lugar de especializarlas como arte de la
defensa personal.
·
A.C.:
El peleador callejero conoce algunos puntos vitales que no le importa
golpearlos, busca definir la pelea y punto.
·
PAM:
Un karateca o cualquier luchador mide las consecuencias de un golpe que pueda
lastimar seriamente a otra persona. Muchas veces prefiere un golpe al mentón
que un golpe a los testículos.
·
A.C.:
Si van en pareja, la mujer puede ser la que sorprenda y ataque sin compasión a
la víctima.
·
PAM:
Esto no pasa por él pensamientos de una pareja que practique artes marciales.
·
A.C.:
Este utiliza en la pelea cualquier instrumento que tenga a mano - botella, vaso,
palo, piedra, arma blanca, arma de fuego, etc.-
·
PAM:
El practicante de artes marciales piensa en los recursos aprendidos en el
gimnasio.
·
A.C.:
La lucha es sin límites, puede querer morder la oreja, sacar un ojo o matar a
la víctima.
·
PAM:
Su conducta no esta condicionada para estas actitudes. No quita que lo pueda
hacer.
·
A.C.:
Para provocar a la víctima el agresor puede escupirlo, chocarlo y muchas otras
cosas.
·
PAM:
No está educado para provocar.
·
A.C.:
Suele ser frecuente empezar la pelea con un empujón.
·
PAM:
Si es medianamente experto nunca empezaría una pelea así.
·
A.C.:
A veces arremete con la colaboración de otro. Uno agarra a la víctima y el
otro lo golpea.
·
PAM:
No está preparado para esto.
·
A.C.:
Suele tomar de los pelos o de la oreja a la víctima.
·
PAM:
Solo si se defiende puede tener una reacción similar.
·
A.C.:
Jamás se saca la ropa para pelear cómodo, o deja los zapatos.
NO
ESCUCHE PALABRAS ANTE EL ATAQUE
INMINENTE
·
PAM:
Hay antecedente de luchadores que ha cometido este error, ya sea,
por no romperse la ropa, o para pelear más cómodo.
·
A.C.:
Sin ser luchador suele tomar del cuello o cualquier otra parte del cuerpo y
llevar a golpearlo contra alguna mesa o pared.
·
PAM:
Salvo que sea un judoka, el resto prefiere la lucha a distancia.
·
A.C.:
Le da lo mismo conocer a su víctima o no.
·
PAM:
Prefiere conocer con quién va a luchar o enfrentarse.
·
A.C.:
Si esta solo no le importa perder la pelea.
·
PAM:
El amor propio le exige ganar.
·
A.C.:
La decisión de agredir y el factor sorpresa lo pone en ventaja.
·
PAM:
La indecisión lo pone en desventaja. En los gimnasios se le suele inculcar
evitar las peleas.
·
A.C.:
Suele patear a la víctima con técnicas de fútbol.
·
PAM:
Utiliza la variedad de defensas utilizadas para otras técnica, no para las
patadas que el agresor utiliza.
·
A.C.:
Le arroja algo a la víctima y luego golpea con lo que tiene.
·
PAM:
No tiene en los planes hacer esto.
·
A.C.:
Los elementos que decide utilizar, siempre son los que tiene a su alcance.
·
PAM:
Confía en las técnicas de manos y piernas o en la lucha sin elementos.
·
A.C.:
Si está cerca no duda en pegarle un golpe de cabeza.
·
PAM:
Conoce este ataque, pero rara vez lo aplica.
·
A.C.:
A estos agresores les gusta ponerse a prueba.
·
PAM.
Evitan pelearse en la calle.
·
A.C.
Siempre está en la ofensiva.
·
PAM.
Siempre esta en la defensiva.
·
A.C.:
Aprenden rápidamente de aquellos que los derrotan en una pelea.
·
PAM:
La derrota los suele atrasar en la continuidad de la práctica. Algunos hasta
abandonan.
·
A.C.:
No les importa si se hallan en un estado físico calamitoso, igual se pelean.
·
PAM:
Si está en malas condiciones evita cualquier confrontación.
·
A.C.:
Puede pelearse por encargo o para
mostrarse ante otros.
·
PAM:
No está formado para este comportamiento.
·
A.C.:
A la hora de enfrentarse, los sentimientos no cuentan.
·
PAM:
En una pelea entran a jugar los sentimientos.
·
A.C.:
Por instinto jamás da la espalda en la pelea.
· PAM: Producto de inexperiencia se puede ver muchos competidores, que rehuyen a la lucha de esta manera. Este reflejo no se puede mantener en el arte de la Defensa Personal.
RECOMENDACIONES
PARA PRACTICANTES DE ARTES MARCIALES
·
Seleccionar
las técnicas de cualquier disciplina marcial,
para poder aplicarlas en la defensa personal. Estas técnicas se deben
entrenar con intensidad y
frecuencia hasta el dominio absoluto.
·
Cada
técnica debe adecuarse a nuestra naturaleza, la práctica debe ser programada y
quedar en forma refleja y automática en
nuestros sentidos. Este aprendizaje tiene que ser simple y memorizado. El
aprendizaje debe ser como cuando aprendemos a andar en bicicleta - este no se
olvida nunca-.
·
Prefiera
entrenar calidad y no, cantidad. Practique
efectividad. La lucha siempre es real.
·
Varíe
la práctica con compañeros distintos pesos, altura, fuerza, velocidad y sexo.
·
Siempre
es preferible trabajar con compañeros muy veloces y que le exija.
·
Cada
técnica se debe practicar con: VELOCIDAD, PRECISION, FUERZA Y CONTINUIDAD.
¿SIRVE
DE ALGO PONERSE LOCO? DEFINITIVAMENTE NO
·
Aprenda a dominar el miedo y
controlar su adrenalina.
·
Haga
prácticas con dos o más compañeros. Es conveniente hacer prácticas con
cuchillos y armas de fuego - no use armas reales -
·
Recuerde
que muchos elementos como un simple lápiz puede ser un arma mortal en manos de
agresores.
·
Memorice
los puntos vitales. Su entrenamiento debe estar disponible para personas adultas
con amplio dominios de su conducta.
·
Practique
defensas en el suelo y en distintas posiciones.
·
Entrene
caídas y busque levantarse con velocidad sin descuidar las defensas.
·
Entrene
en la oscuridad. A menudo descuidado por instructores de Defensa Personal.
·
Complemente
la disciplina que usted practica con otras igualmente eficaces, Ej: Karate-Judo,
Karate-Aikido, etc.
·
Imagine
defensas por distintos ataques. ¿Qué haría si alguien lo agarra de los testículos,
de la oreja, si busca morderlo, o darle un golpe con la cabeza?
·
Todo
entrenamiento intensivo en esta especialidad no asegura el 100 % de efectividad,
aunque todos sabemos, que menos garantía nos da, no saber defendernos.
·
Un
entrenamiento completo de defensa, debe incluir técnicas de agarre -esta es
otra especialidad - a tener muy en cuenta.
·
No
pretenda agarrar ni llevar a una lucha de piso a quien sabe de lucha o es más
fuerte que usted.
·
La
mayoría de las luchas pueden ser ganadas por quienes más resisten. Si no puede
caminar una cuadra sin fatigarse, lo primero que debe hacer es lograr
resistencia aeróbica, este sería el punto de partida del aprendizaje de otras
técnicas.
·
Caminar
por una cuerda es peligroso... pero menos para un equilibrista.
·
El
defenderse correctamente nos ayuda, pero aveces ayuda a los demás.
¿CUÁNDO
LA MEJOR DEFENSA ES EL ATAQUE?
·Muchas
veces he escuchado este "principio". Mi larga experiencia me dice, que
utilizar este recurso está reservado solo para aquellos verdaderamente
expertos.
·
La
lucha dura escasos minutos, los pocos segundos que usted pueda tener para
pensar, aprovéchelos y programe la mejor defensa. Siempre de la mejor defensa
sale la fórmula para vencer.